Actores y grupos en la creación de las primeras constituciones del Perú
28/06/2026 - Actualizado: 20/08/2026

La creación de las primeras constituciones del Perú en la etapa republicana no fue un proceso uniforme ni el resultado del consenso de un solo individuo. Por el contrario, fue un escenario de intensos debates y tensiones entre diversas facciones que buscaban definir la identidad del nuevo Estado tras la ruptura con el orden colonial, ocurrida entre 1821 y 1824.
En este artículo, exploraremos los distintos grupos de actores que intervinieron en la formulación de estas cartas magnas: desde el poder militar hasta la influencia de los intelectuales y las élites económicas. Comprender estos roles es fundamental para entender por qué la estructura política del Perú temprano fue tan volátil y cómo la lucha de intereses moldeó el desarrollo de nuestras instituciones, en un contexto de marcada inestabilidad política en el Perú republicano.
Los diversos perfiles de los redactores constitucionales
Durante los primeros años de la República, la composición de los cuerpos encargados de redactar las leyes fundamentales variaba según el contexto de poder de cada momento. No existía un grupo estático de legisladores, sino que los participantes respondían a las necesidades y al control político del periodo.
En primer lugar, encontramos a los caudillos militares. Debido a que la independencia se consolidó mediante la fuerza de las armas, muchos de los líderes que tomaron el control del país eran militares con gran influencia política, como José de San Martín y Simón Bolívar. Su participación en la creación de leyes solía estar orientada a garantizar la estabilidad de su mando y a fortalecer la autoridad del Poder Ejecutivo; la influencia de Simón Bolívar en la constitución de 1826, de corte vitalicia, es el ejemplo más claro de esta tendencia.
En segundo lugar, destaca la presencia de intelectuales y abogados. Este grupo aportó la estructura técnica necesaria para la transición hacia la república. Formados, en gran medida, bajo la tradición del derecho europeo, estos ciudadanos introdujeron conceptos esenciales como la división de poderes, la libertad individual y los derechos ciudadanos, transformando las aspiraciones políticas en artículos legales sistematizados. Figuras como Manuel Lorenzo de Vidaurre y José Faustino Sánchez Carrión fueron clave en este proceso; la influencia de José de San Martín se reflejó en el Estatuto Provisional de 1821, mientras que Sánchez Carrión defendió el modelo federalista en el Congreso Constituyente de 1822.
La influencia de las facciones políticas y de intereses

La redacción de una constitución en el Perú republicano funcionaba como un campo de batalla ideológico. Las decisiones sobre la organización del Estado no se tomaban por un consenso armonioso, sino por la capacidad de un grupo de imponer su visión sobre los demás.
Los principales intereses en juego se dividían en tres grandes corrientes:
- Los liberales: Su objetivo era limitar el poder de los gobernantes, promover la libertad de prensa y expandir el derecho al voto, aunque siempre bajo ciertas restricciones de la época, como el voto censitario en el Perú, que condicionaba el sufragio a la propiedad o a la capacidad de leer y escribir.
- Los conservadores: Priorizaban el orden social y la unidad nacional a través de la religión católica como religión oficial del Estado. Abogaban por un Poder Ejecutivo fuerte para evitar la anarquía y el desorden, y se oponían a reformas liberales como la abolición de la esclavitud inmediata.
- Los sectores económicos: Compuesto por terratenientes y comerciantes de la costa y la sierra, este grupo influyó para que las leyes protegieran la propiedad privada y mantuvieran las estructuras de producción existentes, como la hacienda y el tributo indígena, sin alteraciones abruptas.
Esta lucha constante provocó que muchas constituciones fueran de corta duración. Cada vez que una facción lograba el ascenso al poder, buscaba reformar o reemplazar la carta magna para ajustarla a sus propios intereses, lo que explica la sucesión de constituciones en 1823, 1826, 1828, 1834 y 1839. La constitución de 1823, de inspiración liberal, y la constitución de 1828, más moderada, ilustran cómo cada cambio de gobierno redefinía el equilibrio entre los poderes del Estado.
El papel de las asambleas constituyentes
La tarea de crear una constitución no recaía en una sola persona, sino que se delegaba en asambleas o congresos constituyentes. Estos cuerpos representaban la soberanía en teoría, aunque su composición no siempre cumplía con los estándares democráticos modernos, pues el sufragio estaba restringido a varones alfabetos y propietarios. La participación de militares en asambleas fue constante, y su peso político condicionaba las deliberaciones de los redactores constitucionales.
Aunque los miembros de estas asambleas debían representar a las provincias y a la sociedad civil, la participación estaba concentrada mayoritariamente en las élites urbanas de Lima y algunas ciudades principales. Además, las asambleas enfrentaban desafíos logísticos y políticos constantes, como la comunicación lenta entre regiones y la amenaza persistente de golpes de Estado que interrumpían los trabajos legislativos.
La siguiente tabla resume los roles y las limitaciones de los principales actores involucrados:
| Actor Social | Principal Objetivo en la Redacción | Riesgo o Limitación |
|---|---|---|
| Militares | Estabilidad y control del orden | Tendencia al autoritarismo |
| Intelectuales | Institucionalidad y derechos | Desconexión con la realidad rural |
| Élites económicas | Protección de la propiedad | Mantención de desigualdades |
Errores y limitaciones en los procesos de creación

Es necesario señalar que los procesos de institucionalización en los inicios de la República presentaron fallas estructurales que dificultaron la consolidación del Estado.
Un error recurrente fue el intento de copiar modelos extranjeros (como los de Francia o Estados Unidos) sin considerar las particularidades sociales, geográficas y económicas de la realidad peruana, como la persistencia de la servidumbre indígena y la economía de hacienda. Esto generó un desfase entre la ley escrita y la vida cotidiana del país, y explica en parte por qué la constitución de 1839, de corte conservador, buscó reforzar el orden y la autoridad frente a los ensayos liberales previos.
Asimismo, la falta de una cultura de diálogo político hizo que las constituciones fueran vistas como herramientas de victoria de un bando sobre otro, en lugar de ser pactos de convivencia nacional. Esto creó un ciclo de inestabilidad donde el cambio de constitución era sinónimo de cambio de régimen, impidiendo la creación de un Estado de derecho sólido y duradero, como se evidenció en las guerras civiles entre caudillos.
Preguntas frecuentes sobre los participantes constitucionales
¿Participaba la población general en la creación de las leyes?
No de forma directa. La participación estaba restringida a una élite con capacidad de representación, generalmente hombres con propiedades o niveles de educación específicos, lo que excluía a la gran mayoría de la población indígena y campesina, que constituía más del 60% de la población del país. Las élites económicas en la redacción constitucional, formadas por terratenientes y comerciantes, defendieron así sus intereses patrimoniales frente a cualquier reforma que alterara la estructura social.
¿Los militares tenían voz en las asambleas?
Sí, poseían una influencia predominante. Muchos de los líderes de las asambleas constituyentes en los primeros años de la República eran oficiales militares con roles políticos activos.
¿Qué importancia tenían los abogados en estos procesos?
Eran fundamentales para la técnica legislativa. Mientras los militares aportaban la fuerza y los políticos la ideología, los abogados eran los encargados de traducir los deseos de poder en artículos de ley coherentes.
¿Por qué cambiaban tanto las constituciones si los redactores eran profesionales?
Porque los redactores no formaban un grupo permanente. Los participantes cambiaban según quién ostentara el poder político, lo que provocaba que cada nueva asamblea tuviera una visión distinta sobre la organización del Estado.
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